A ver, tienes una pansita que te molesta, tus piernas no te gustan, tu trasero no está tan parado como quisieras, ¿qué te digo? ¡Haz ejercicios! Me, y seré burdo, encabronan las personas que me dicen “ay, estoy gord@” y me encabrono más cuando les digo que vayan al gimnasio y que paren de comer tanta mierda, y me responden “ay dió, yo estoy bien así”. ¿ES QUE ESTÁS LOC@? Me acabas de decir que estas inconforme…

Admiro las personas con sobre peso que van al gimnasio y los ves haciendo un esfuerzo para estar mejor, y me pongo más feliz si los veo yendo con frecuencia, ¿por qué? Porque no dejan que la dificultad de ponerse en forma los duerma y les quite las ganas de ponerse en la línea. Admiro a aquellas personas que, a pesar de lo imposible que pueda parecer la meta, se esfuerzan para lograrla; deberíamos ser así.

Mientras más difícil sea la meta a alcanzar, si nos esforzamos, la recompensa será buena y dulce, será un placer disfrutar de ese merecido premio.

Si quieres, puedes.

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