¿Sabes como hay profesores molestos, que no soportas y quieres moler a patadas? Pues tengo uno así, pero el caballero dijo que prefería que le hiciéramos 1,000,000 preguntas a quedarnos con la duda. He aquí una manía que teníamos de niños, pero perdimos a medida que fuimos creciendo.

¡Pregunta como cosa loca, no te quedes con la duda!

Desde niños estamos buscando la respuesta a todo lo que no entendemos, ¿qué pasó en el camino? ¿Dónde perdimos esa necesidad de saber, conocer? ¿Qué pasó con esa sed insaciable por la verdad? ¿Tantos regaños hicieron desaparecer nuestra sed?

Al pensar en duda, en incógnitas, en preguntas, pienso en Aristóteles; ahora, este carajo en definitiva era un genio, una prueba de su genialidad queda plasmada en esta frase:

La duda es el principio de la sabiduría.

Pensemos, si el ser humano nunca se pregunta el por qué de las cosas, no estaríamos aquí, no tuviéramos muchas cosas que tomamos por dadas. Antes de comenzar la búsqueda por una respuesta, ha de existir una pregunta (no es el eterno va y ven como en la pregunta del huevo y la gallina), si no hay pregunta, lo dicho puede ser tomado como una frase, porque no puede ser una afirmación ni una negación puesto que ha de existir una premisa, la cual está basada en una duda.

Cuando pienso en esto (en la duda reside el principio de la sabiduría), me percato de lo cruel que somos cuando mandamos a callar a un infante que está haciendo incontables preguntas, ¡buscando el por qué de las cosas! ¡Qué cruel somos que los privamos de la búsqueda del conocimiento, de la verdad! ¿Por qué no nos damos cuenta de que, al hacer esto, lo iniciamos en un método de vida en el cual ellos se sienten cómodos con saber un poco o no saber nada? ¡Los acostumbramos a una vida de ignorancia!

Hablo, pero no puedo afirmar nada; buscaré siempre,

dudaré con frecuencia y desconfiaré de mí mismo.

Cicerón

Qué bárbaro, ¡nos topamos con otra cruda verdad! No afirmemos, busquemos siempre la verdad, dudemos de aquellas “verdades” que nos presentan, pues no hay verdad más absoluta que aquella que no presenta duda alguna (no por la falta de ganas de, si encontramos alguna razón por la cual dudar, buscar la verdad sobre aquella afirmación). Reitero: ¡pregunta, busca, investiga!

El que no sabe nada no duda de nada.

George Herbert

El que nada duda, nada sabe.

Proverbio griego

¿Adivina? ¡Sí! Otra tremenda aseveración, si no conoces nada, ¿qué has de cuestionar? ¡Nada! Porque tu disco duro está vacío (cruda realidad si andas con el “caco” en blanco).

Saber mucho da ocasión de dudar de más.

Michel E. de Montaigne

El que más sabe, más duda.

Pío II

Podría seguir citando personalidades que han dicho verdades sobre la duda… La verdad es que…

En la incertidumbre reside la verdad.

Julio César Mejía Sang

No quiero terminar esta entrada con 2 citas que de verdad me han impactado, para que pienses.

Se mide la inteligencia de un individuo

por la cantidad de incertidumbres que

es capaz de soportar.

Immanuel Kant

La vida es duda, y la fe sin duda es sólo la muerte.

Miguel de Unamuno

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