“Quiero este carro… No, espera, este mejor…. Anda si, me gusta más, pero…”, ¿nunca te has visto en una decisión como esta? No me gusta perder, pero existen algunas ocasiones en la que es inevitable, ¡qué joder!

Pues hoy me dí cuenta que hay determinadas ocasiones en las cuales quieres tener dos cosas, pero, ya sea por X o por Y, no las puedes tener al mismo tiempo, ¿qué hacemos? Ugh, decidir… Hay tantas cosas que detesto en este mundo, pero perder, el desdén que le tengo es inconmensurable. Sin embargo, como siempre, no todo es como queramos, por lo cual hemos de tomar una decisión.

  • Primero: el problema de que quieres uno y el otro no te beneficia, entonces, déjalo a una lado y piensa en los beneficios de cada uno y ruega porque esto sea lo único que tengas que pensar, ya que haría tu decisión mucho más fácil.
  • Segundo: ya sabes lo bueno de cada cosa, ahora analiza aquellas cosas que extrañarías de cada un@ y determina de cuales puedes prescindir.
  • Tercero: conoces lo bueno y lo malo, ¿que más te falta? Adivina… Sí, ¡decidir! ¡Qué divertido! No os asustéis, es mucho más fácil de lo que aparenta. Debéis tomar la decisión con la que estés cómod@, pues no le hes pertinente a nadie más que no sea a ti mism@. Eres dueñ@ de tu vida, nadie puede tomar estas decisiones por ti; tus padres y demás familiares están aquí para guiarte, no vivir por ti.
  • Cuarto: acéptalo. Aunque sepas que es lo “correcto”, lo más difícil es aceptar que tendrás que perder lo que la otra opción te podía ofrecer. Esta es la parte que no me agrada, sin embargo hay que darle pa´lante.

Sólo es una pequeña nota, piénsalo. Deja tus comentarios si quieres.

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