En la entrada anterior escribí una cita, sin embargo nunca expresé qué quise decir con aquella frase.

Como seres humanos buscamos hacer las cosas a la perfección: un ingeniero industrial busca optimizar los procesos y economizar los recursos de la mejor manera posible, tratando de llegar al procedimiento “perfecto”, un ingeniero de sistemas busca crear programas en los cuales se utilice la menor cantidad de memoria posible, por ende, anda en búsqueda del algoritmo “perfecto”, y otras cosas por estilo. No obstante, en la búsqueda de la excelencia, tratamos de ignorar una cualidad intrínseca del ser humano: la posibilidad de errar.

Sea cocinando, practicando algún deporte, programando, es probable (pero no inevitable) equivocarnos, sin embargo, no debemos ser tan críticos que nos haga sentir mal y/o lastime nuestra autoestima, puesto que, cuando nos confundimos, tenemos la posibilidad de aprender sobre nuestro error y, por lo tanto, la próxima vez lo haremos de una manera distinta, la cual será “a prueba del error X”. Siempre que nos equivoquemos no hemos de mirar sólo nuestro fallo y regañarnos por habernos confundido, sino hemos de buscar como no cometerlo nueva vez y una que otra lección que nos ayude a crecer; pues no hay otra forma de desarrollarnos como personas que mediante la reflexión de nuestras experiencias previas.

Cuando analizamos nuestras metidas de pata, buscamos las razones por las cuales no nos fue bien, modificamos la técnica y el procedimiento, cambiando los resultados obtenidos; lo cual conlleva a un crecimiento personal de manera directa o indirecta, pero es un proceso de madurez al fin y al cabo.

Si la vida fuera un jardín de rosas, donde nada malo sucede, nuestra existencia en esta tierra fuera aburrida y ya hemos alcanzado la perfección en todos los ámbitos; y, aunque fuese un jardín de rosas, hemos de recordar que tienen espinas.

¿Qué quiero dejar claro? Que la próxima vez que cometas un error, no seas tan duro contigo mism@, busca qué puedes cambiar y aprende de ello, crece, madura; que no te va hacer otra cosa más que reforzar tu confianza una vez que lo pienses y superes.

Si yo he podido ir cambiando mi autocrítica al momento de equivocarme, creeme, tu lo puedes hacer.

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