Me identifico totalmente con esta cita:

“Mucho antes de salir de la República Dominicana, cuando todavía era un jovencito, empecé a escribir cuentos; y como el cuento es lo más difícil de escribir, y tuve la suerte de que los que yo escribía les gustaban a los que los leían, en poco tiempo fui conocido fuera de la República Dominicana… lo que escribía era siempre sobre los abusos, las maldades que se cometían con los campesinos y los trabajadores de esta tierra; escribía sobre los hombres y las mujeres infelices de los campos y los barrios; escribía sobres sus sufrimientos y esperazas. Porque yo crecí en Río  Verde y en El Pino y vi desde muy chiquito esos abusos, esas maldades; conocí desde muy chiquito los sufrimientos y las esperanzas de la gente humilde de mi país; y siempre llevé en el corazón la amargura de ellos, siempre tuve en el corazón el peso de esas amarguras que nunca han conocido ni jamás conocerán los tutumpotes que aumentaban y aumentan esos sufrimientos con su explotación”.

Creo que esta cita nos lleva a la reflexión, ¿o no? Debemos ser sensibles con los pesares de los demás, porque el ser rico no quiere decir que no podemos estar concientes de los males que sufren aquellos menos afortunados, que quizás consiguen el dinero para sobrevivir un día, aquellos que son explotados por los tutumpotes de nuestra sociedad; debemos hacer algo por nuestra sociedad y no quedarnos con nuestros brazos cruzados, porque quejarnos no deja ná’.

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