“¿Decís que hay que filosofar? Entonces hay que filosofar. ¿Decís que no hay que filosofar? Entonces hay que filosofar. En ambos casos hay que filosofar.”

Me encanta esa cita puesto que nos plantea una realidad muy cierta del ser humano que, por desgracia, ha pasado desapercibida en generaciones recientes: la necesidad de filosofar, discurrir, reflexionar, meditar sobre nuestro ser, nuestro sentido, de dónde venimos, hacia dónde vamos, el por qué y para qué de las cosas…

¿Tiene sentido tanto preguntar? Creo que sí, puesto que “sólo en el filósofo el hombre llega a su medida humana.” (pág. 19, “El hombre como pensador”)

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